Termografía Infrarroja

enero 18, 2019

La termografía infrarroja  es una técnica que permite medir temperaturas a distancia y sin necesidad de contacto físico, haciendo visible lo invisible al ojo.

Al ser no invasiva no requiere de radiación u otros procedimientos dañinos. La investigación médica ha comprobado que la termografía es una herramienta útil en la investigación y eficaz en el diagnóstico del cáncer de mama, trastornos en el sistema nervioso, en el metabolismo, problemas de cuello y espalda, síndromes de dolor, artritis, trastornos vasculares y lesiones en tejidos blandos, entre otros.

Se han llevado a cabo muchos estudios termográficos que demuestran el patrón normal anticipado de temperatura en una imagen térmica en estado estacionario, así como en movimiento, como por ejemplo durante el calentamiento y enfriamiento de la piel. la termografía infrarroja puede ayudar a los profesionales del deporte a prevenir y monitorizar lesiones.

En patologías como la artritis reumatoide el fundamento del uso de la técnica reside en que bajo los cambios de temperatura existen condiciones médicas particulares, vinculadas a la existencia de patología. Estas condiciones están relacionadas con la inflamación que produce la patología en cuestión, y por tanto en cambios en la emisión de calor que son detectables.

Uno de los rasgos que podemos medir más fácilmente y que apoyan estos supuestos es la existencia de diferencias asimétricas: en condiciones normales, nuestro cuerpo presenta un termograma simétrico, basado en la inervación de los diferentes miembros (Leal Brioschi, 2006) por los que emitimos el mismo calor con lugares simétricos de nuestro cuerpo.

Cuando se altera esa simetría térmica, algo está pasando en los órganos equivalentes a nivel clínico, asociado a cambios en volumen de sangre en esas zonas. En solo unos minutos la termografía es capaz de captar estas diferencias entre zonas alteradas y zonas normales de la piel y extraer diferencias que ayuden al “screening” inicial en la detección de patologías.

Todo esto nos ha llevado a decidir incluir esta prueba a nuestro examen inicial, para poder concretar con mayor exactitud el punto o la zona que deberemos de trabajar, lo que hará que nuestro trabajo sea mas efectivo y localizado. Además, esta prueba se repetirá después de algunas sesiones de quiropráctica para comprobar y/o determinar la evolución de la inflamación.

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